El Apocalipsis

¿Qué es el Apocalipsis?
¿Para quién se escribió?
¿Para qué se escribió?
Estructura del Apocalipsis

 

¿Para quién se escribió el Apocalipsis?

Como todos los libros, el Apocalipsis fue escrito para ser leído, pero ¿por quién? ¿cómo era la situación de aquellos a quienes se dirige? El mismo Apocalipsis responde a esta pregunta al presentarse como un mensaje para las siete iglesias de Asia (1,4.11). Esto sitúa el libro en función de unas comunidades cristianas reales, con unos problemas reales que el autor parece conocer bastante bien. Estas iglesias están en ciudades conocidas, de las que se sacan a la luz datos concretos. Viven entre dificultades y tentaciones. Se habla de persecuciones en Esmirna (2,10) y Pérgamo (2,13). También hay peligros de desviación doctrinal, aunque no está claro cuáles son las desviaciones concretas, pues no sabemos quiénes son los llamados nicolaitas (2, 2.6.15) o la sinagoga de Satanás (2,9; 3,9), tampoco hay una identificación clara de Jezabel (2,20.24) o de la doctrina de Balaam (2,14). Los indicios nos conducen en dos direcciones: la tentación de retornar al judaísmo olvidando que Jesús es el que da su verdadero y definitivo sentido a la historia de la revelación de Dios a los judíos; y la tentación de doblegarse al poder del imperio romano aceptando sus formas de vida, como es el caso de Jezabel, de los que profesan la doctrina de Balaam, y, posiblemente, de los nicolaítas.

Estos cristianos viven en el Imperio Romano, un régimen que diviniza a su emperador, que oprime a los pueblos. A todos los habitantes del mundo conocido el Imperio les presenta una opción radical: rendirse y acatar su régimen o sucumbir a su poder. Frente a eso los cristianos saben que el único Señor es Jesucristo, el único que libera al hombre. En nombre de ese Señor se envían estas cartas a las Iglesias, para guardarlas del riesgo de renegar de él y asimilarse a un Imperio que pretende ocupar el lugar de Dios en el mundo.

 

PRINCIPALES CITAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO USADAS EN EL APOCALIPSIS

Texto

Contenido

Ex 7-11

Moisés; las plagas

Sl 2

Rebelión de los reyes; cetro de hierro

Is 61-62

Novia; nombre; boda de Dios con su pueblo

Jr 50-51

Caída de Babilonia; lamento por ella

Ez 1-3

Visión de Dios; comer el rollo

Ez 37

Resurrección del pueblo

Ez 38-39

Gog y Magog; plagas; festín de aves

Dn 7

Cuatro bestias; Anciano con libros; Hijo del Hombre

Dn 10

Túnica con cinturón de oro

Dn 12

Miguel; un tiempo y tiempos

Zac 4

Candelabro; dos ungidos; olivos

Estos cristianos son también muy conscientes de sus raíces judías. Conocen las Escrituras Sagradas, muestra de ello es la gran cantidad de alusiones al Antiguo Testamento que encontramos en el Apocalipsis. Su otra tentación es la de escapar a la presión del régimien imperial volviendo a su primitivo judaísmo, ya que el judaísmo es una religión socialmente aceptada en el Imperio. Frente a esto también el Apocalipsis proclama con fuerza que es Jesucristo el que revela definitivamente a Dios, no hay marcha atrás posible.

Estas dos posibilidades tienen un mismo origen, el riesgo de buscar un cristianismo acomodado, ya sea en el judaísmo ya sea en el Imperio Romano. Las cartas denuncian la falta de valor de los que quieren vivir según unos criterios distintos de los de Jesucristo en las comunidades de Éfeso (2,4), Sardes (3,2) y Laodicea (3,15).

Resumiendo, tenemos unos cristianos perseguidos y desorientados. Para superar esta situación lo que se propone es recuperar el vigor original de su fe (2,5;3,3), conservar lo que se tiene (2,10.25; 3,11) y romper con las desviaciones doctrinales (2,16; 3,18). A través de estas Iglesias lo que se nos da es también una visión general válida para toda la Iglesia, cosa que se pone de manifiesto en el hecho de hablar de siete iglesias (Siete es una cifra que indica totalidad) y en la distribución de alabanzas y denuncias en las siete cartas a las iglesias, que podemos esquematizar así:

Dirección Juicio Conversión
+ -
Éfeso Trabajos, constancia, no nicolaítas Ha perdido el amor primero Arrepiéntete
Esmirna Prueba, pobreza No temas, sé fiel
Pérgamo Firmeza en la fe, martirio de Antipas Balaán y nicolaítas Arrepiéntete
Tiatira Amor, fe, abnegación, constancia Tolerancia de Jezabel A Jezabel
Sardes Fidelidad de algunos Muerto en vida Arrepiéntete
Filadelfia Fidelidad a la palabra y el nombre Mantente firme
Laodicea Tibieza, riqueza Arrepiéntete

A partir de este esquema podemos sacar conclusiones. En primer lugar está el hecho de que las Iglesias sean siete (número que indica totalidad) nos guía en la dirección de pensar que estas siete iglesias son también un símbolo de todas las iglesias de todos los tiempos. Al mismo tiempo podemos ver cómo la distribución de las Iglesias está rigurosamente ordenada: las impares son juzgadas negativamente y las pares positivamente. En el centro aparece Tiatira como modelo: es una ciudad pequeña, de poca importancia, en la que también existe un grupo que se desvía de lo genuinamente cristiano, pero es una comunidad fiel que resalta por sus virtudes, y a la que sólo se le pide conservar intacto lo que ya tiene. Esta comunidad resume en sí las luces y sombras de toda comunidad cristiana, en ella nos podemos ver representados también nosotros. Y no sólo en ella, las demás Iglesias intentan dar un abanico de las posibles situacíones de los cristianos en medio de un mundo hostil, de sus virtudes y de sus defectos. También los cristianos del siglo veinte necesitamos retornar al vigor original de nuestra fe, como los de Éfeso, o nos sentimos probados, como en Esmirna. Deberíamos leer estas cartas viendo en ellas un mensaje también para nosotros.

Finalmente ¿qué les propone las cartas a las Iglesias? En primer lugar a Cristo, presente en ellas como el que conoce y supervisa, amonesta y felicita. Pero sobre todo Cristo es el que llama a estas comunidades a vivir en su vida una historia de la salvación renovada. De forma sutil las promesas a cada una de las Iglesias son un repaso de toda la historia de la salvación, como podemos comprobar en el siguiente esquema:

Iglesia

Promesa

Referencia

Éfeso

Comer del árbol de la vida

Orígenes y primer pecado

Esmirna

Liberación de la segunda muerte

Liberación de Egipto

Pérgamo

Maná oculto

Travesía del desierto

Tiatira

Poder sobre las naciones

Reino de David y Salomón

Sardes

Vestido blanco

Destierro (purificación)

Filadelfia

Columna del Templo

Restauración tras el destierro

Laodicea

Cena con Cristo

Jesucristo

Mediante estas alusiones se está intentando a las Iglesias a vivir su historia como historia de salvación. En el ahora de cada cristiano se pueden realizar de nuevo las gestas de Dios, que sigue siendo salvador, porque toda su obra salvadora está presente y viva en el hoy de la Iglesia, su promesa sigue vigente para los cristianos.

De este modo fortalecer la fe de los cristianos significa hacerles vivir las circunstancias de su vida presente a la luz de la historia de la salvación, esa es la gran preocupación del Apocalipsis, desvelar que, incluso en las situaciones más negativas, sigue estando presente la voluntad salvífica de Dios para con su pueblo, por eso la fe no debe desfallecer, sino revitalizarse para ser capaz de ver todo lo que ocurre a la luz del amor de Dios.

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