El Apocalipsis

¿Qué es el Apocalipsis?
¿Para quién se escribió?
¿Para qué se escribió?
Estructura del Apocalipsis

 

¿Para qué se escribió el Apocalipsis?

¿Qué efecto pretende conseguir Juan en las Iglesias a las que se dirige al presentarles su propia historia como historia de la salvación? Podemos descubrirlo comparando el principio y el final del libro:

Principio

Final

A. Revelación de Jesucristo; se la concedió Dios para manifestar a sus siervos lo que ha de suceder pronto; y envió a su ángel para dársela a conocer a su siervo Juan, el cual ha atestiguado la Palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo: todo lo que vio.

A. Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para que os haga presente todo esto en las distintas iglesias. Yo soy la raíz y el vástago de David, la estrella radiante de la mañana.

B. Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía B. El Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven!. Diga también el que escucha: ¡Ven!. Y si alguno tiene sed: venga y beba de balde, si quiere el agua de la vida.
C. y guarden lo escrito en ella,

C. Solemnemente advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro, que si añade algo, Dios hará caer sobre él las plagas descritas en este libro. Si suprime alguna de las palabras proféticas de este libro, Dios le quitará la parte que le corresponde en el árbol de la vida y en la ciudad santa descritos en este libro.

D. porque el tiempo está cerca.

D. Dice el que atestigua todo esto: Sí, estoy a punto de llegar. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús! Que la gracia de Jesús, el Señor, esté con todos.

Apocalipsis 1,1-3

Apocalipsis 22,16-21

Entre estos dos textos se desarrolla todo el libro, ambos constan de cuatro partes que podríamos titular así:

A. Jesús que envía su revelación.
B. Invitación a recibir la revelación de Jesús.
C. Invitación a mantener la integridad de la revelación
D. Palabras finales de ánimo

Esto ya nos orienta para ver el Apocalipsis como una revelación de Jesús a la Iglesia, que siendo aceptada por esta en su totalidad, debe animar su esperanza. Entremos un poco más en detalle, si comparamos las dos primeras partes veremos que, mientras al principio del libro la atención se dirige hacia la autenticidad de la revelación, garantizada por su origen en Jesucristo, al final lo que se añade al hecho de la revelación es una descripción de Jesús. Esto se debe a que ése es el contenido fundamental de la revelación. El Apocalipsis es revelación de Jesucristo, no sólo porque es una revelación que viene de él, sino que su contenido fundamental es también Jesucristo, el Señor. La segunda parte, en el texto inicial, promete dicha al que lea las palabras de la profecía, al final es una invitación a pedir la venida del Señor con esperanza. Esto nos dice una segunda cosa: La revelación de Jesucristo que transmite el Apocalipsis se da para que los cristianos puedan ser dichosos en la esperanza de su venida. En la tercera parte hay una invitación a mantener la integridad de lo recibido que, lógicamente, es más pormenorizada al final del libro, cuando su revelación ya ha sido entreegada en manos de los cristianos. Todo termina con unas palabras de ánimo sostenidas en la cercanía del Señor y su manifestación.

En conclusión, tenemos en nuestras manos un libro hecho para animar la esperanza de una Iglesia en dificultad poniendo su esperanza en Jesucristo. Cualquier interpretación que hagamos del Apocalipsis tendrá que estar guiada por este horizonte de esperanza fundamental, ante cada texto lo principal que debemos preguntarnos es ¿qué me dice de Jesucristo? y ¿cómo me ayuda esta palabra a tener esperanza en medio de las dificultades? Si no lo hacemos así estaremos torciendo la intención fundamental de esta revelación de Jesucristo.

A pesar de todo el Apocalipsis puede seguir provocando la duda en nuestro corazón, podemos mantener muchas dudas que necesitan ser respondidas en torno a este fascinante libro de la Biblia.

A pesar de todo, el Apocalipsis pronostica los tiempos del fin del mundo

Efectivamente, este libro hace un uso desaforado de los números que, si se toma al pie de la letra, sorprende en primer lugar por la regularidad y redondez de las cantidades –siete sellos (5,1), siete trompetas (8,2), siete plagas (15,1), siete copas (15,7), ciento cuarenta y cuatro mil marcados perfectamente distribuidos entre las doce tribus de Israel (7,4-8), un ejército de doscientos millones de soldados (9,16), mil años (20,2), tres años y medio, que son cuarenta y dos meses o mil doscientos sesenta días (11,3), tres días y medio (11,9).

Una tal cantidad de cifras que muchas veces se repiten o redondean nos revela un significado simbólico más que puramente aritmético (en el recuadro está el sentido de las principales), Pero eso no es todo, aparte del significado concreto de cada número, podemos tomar en consideración el hecho mismo de contarlo todo. La impresión que se transmite sería la de que todo está contado y pesado. Es una forma de expresar una idea importante: Todo lo que ocurre está dentro del plan de Dios, cabe en sus cálculos, los cristianos no deben temer a nada porque en último termino Dios domina y controla todo para conducir la historia a su fin. El fin del mundo está en manos de Dios y, a pesar de todos los pesares, conduce a las bodas del Cordero, a la salvación final. Es un mensaje de esperanza y confianza en el poder de Dios el que quieren transmitir todos estos números, por eso, lo más contrario a la intención del Apocalipsis que podríamos hacer sería precisamente pensar que necesitamos saber pormenorizadamente todo de antemano, porque precisamente sería un indicativo de que nos negamos a confiar en el poder de Dios y necesitamos la seguridad de nuestro conocimiento.

A pesar de todo, el Apocalipsis es un libro que exalta la violencia

Las imágenes de destrucción, caos y violencia, son las que más nos impactan cuando leemos el Apocalipsis y también las que con más facilidad nos vienen a la mente cuando pensamos en él. Para comprender el sentido de todo esto debemos partir de un hecho por todos conocido: En el mundo la violencia existe. Es algo que a nadie le gusta, pero que está ahí. Frente a ese hecho una primera salida es volver la cabeza hacia otra parte, pensar en otra cosa, y vivir como si no existiera. Es lo que hacemos muchas veces cuando, refugiándonos en nuestra vida, olvidamos el mal de los demás y nos conformamos con pensar que todo el mundo es bueno y que Dios nos quiere a todos.

Todo esto no es sino una forma de enmascarar la violencia, de ocultar su poder de muerte y, en el fondo de permitir que siga campando a sus anchas por nuestro mundo. No es esa la opción del Apocalipsis. Este libro pone ante nuestros ojos lo que no nos gusta ver pero está ahí: la imagen de un mundo violento donde el sufrimiento y la muerte parecen dominarlo todo.

Una vez desenmascarada la realidad violenta del mundo el Apocalipsis no se conforma con eso, sino que quiere responder a una pregunta ¿qué hará Dios frente a tanto mal? y su respuesta va en dos sentidos: en primer lugar Dios se enfrenta y lucha contra el mal del mundo, no está dispuesto a permitir que el mal lo domine y usa su poder para acabar con ese mal. Pero no sólo eso, Dios vence porque su poder es poder de vida, en cada plaga que se abate sobre el mundo siempre hay un resto que queda preservado, una esperanza de vida que permanece y, finalmente, a pesar de todo, triunfa Dios y aparece la nueva Jerusalén como promesa de paz y seguridad para la humanidad. Este libro tiene la valentía de no escondernos la realidad del mal y de no dejar a Dios ajeno frente a ella, por eso es también una llamada para que acabemos con toda violencia, no sólo en nombre de la humanidad, sino en nombre de Dios cuyo poder está de nuestra parte.

A pesar de todo, el Apocalipsis es una serie de símbolos incomprensibles

Ciertamente se trata de un libro enormemente simbólico, pero no por ello incomprensible. En primer lugar hay símbolos que el mismo autor descifra para que el lector pueda comprenderlos (1,20; 11,8; 17,9). Aún así todavía nos quedan muchos por descifrar que, en la mayor parte de los casos, están tomados del Antiguo Testamento.

SÍMBOLOS DEL APOCALIPSIS

Colores

Blanco

Dignidad, victoria

Negro

Desgracia, muerte

Escarlata

Lujo

Verde

Muerte

Rojo

Violencia, sangre, guerra

Números

3

Dios (tres veces santo)

3 y medio

Tiempo limitado (media semana)

4

Universalidad

7

Totalidad, plenitud

12

Perfección, Israel

1000

Multitud

Naturaleza y objetos

Alas

Movilidad

Corona

Reino, victoria

Cuerno

Poder

Ojo

Visión, conocimiento

Sello

Signo de propiedad

El Apocalipsis es el libro del Nuevo Testamento que contiene más referencias al Antiguo. Las alusiones y citas se entremezclan entre sí y se unen a la visión cristiana de la historia. Es la forma en la que este libro quiere mostrarnos que Jesucristo es el cumplimiento final de todo lo que Dios había prometido a lo largo de la historia de la salvación, en él se realiza plenamente toda la historia del pueblo de Dios. Para comprenderlo podemos ver un ejemplo: Ap 22,1-2 recoge una amplia gama de simbolismos del Antiguo Testamento:

  • Ez 47, 1-12: Un río de agua que origina Dios y da vida

  • Zac 14,8: Aguas de vida como signo de la salvación
  • Sal 46,5: El río que alegra la ciudad de Dios
  • Gen 2,9s: El árbol de la vida

Recogiendo todo este simbolismo el Apocalipsis nos presenta la Jerusalén celestial, la Iglesia llevada a la plenitud como el retorno a la situación paradisiaca de unión con Dios. Este nuevo Edén es también la nueva Jerusalén, ciudad donde habita Dios, un lugar con agua abundante, lo que sugiere vida, descanso, abundancia, alegría... Ya no hay enfermedad ni tristeza.

Muchas veces nuestro rechazo de los símbolos de este libro no es más que un indicativo de nuestro desconocimiento de la Biblia. Pero también debemos darnos cuenta de que todos los símbolos deben tener cierta incomprensibilidad. El Apocalipsis es un libro subversivo, escrito para una comunidad perseguida en un contexto opresivo, por eso necesita codificar su mensaje de modo que no pueda ser descubierto más que por aquellos a quienes va dirigido. Por otra parte éste es un libro abierto más allá de sí mismo que quiere orientar nuestra esperanza en dirección a Jesucristo, la Palabra de Dios que no se deja encerrar por ninguna palabra humana. No podemos pretender descifrar el símbolo completamente, lo que se nos pide es que nos dejemos llevar por él más allá de nuestra comprensión para llegar a Jesús.

A pesar de todo, el Apocalipsis describe unas catástrofes que dan miedo

Posiblemente sea así, pero el hecho es que, para los primeros cristianos todas esas catástrofes más que miedo producían esperanza. Eran cristianos necesitados de un mundo justo, ansiosos de una realidad nueva. Esa ansiedad de salvación era la que hacía de su esperanza una fuerza que los animaba a ver en cada circunstancia negativa también un anuncio del final de su espera.

Posiblemente los cristianos actuales estamos demasiado cómodos en este mundo. Nos sentimos tan a gusto que ya nuestra esperanza se queda muchas veces en esta vida. Frente a todo eso, en nombre de la humanidad que sufre y en nombre de Cristo salvador, el Apocalipsis nos recuerda que un cristianismo auténtico no puede ser nunca un cristianismo conformista, un cristianismo que ama tanto este mundo como para que el temor por su destrucción sea mayor que la esperanza de su salvación no es lo que Jesucristo quiso.

A pesar de todo, el Apocalipsis sigue lanzándonos un reto a los cristianos del siglo XXI, el reto de una Iglesia que pone su confianza en Cristo, el reto de una fe que no es capaz de conformarse con un mundo en el que sigue existiendo el mal y por eso ansía de corazón que Dios imponga su Reino en él.

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