En el camino de la fe...

     Sabéis mis queridos hermanos, que todo hombre ha de ser diligente para escuchar, parco en hablar y lento a la cólera, pues el hombre encolerizado no hace lo que Dios quiere. Por eso, abandonad toda inmundicia, todo exceso vicioso, y acoged con mansedumbre la palabra que, injertada en vosotros tiene poder para salvaros. Poned, pues, en práctica la palabra y no os contentéis con oírla, engañándoos a vosotros mismos. Pues el que la oye y no la cumple se parece al hombre que contempla su rostro en un espejo y después de mirarse, se marcha, olvidándose al punto de cómo era. En cambio, dichoso el hombre que se dedica a meditar la ley perfecta de la libertad; y no se contenta con oírla, para luego olvidarla, sino que la pone en práctica” (Carta de Santiago 1, 19-25).
     Estas palabras tomadas de la Carta de Santiago expresan aquello que se pretende con esta nueva sección. Escuchar la Palabra que nos salva y vivirla; meditar la ley perfecta de la libertad y ponerla en práctica. La experiencia de fe nos hace tomar conciencia de haber sido encontrados por alguien que transforma nuestra existencia, que nos muestra un camino nuevo y nos invita a recorrerlo con la certeza de que su presencia en nosotros nos hace constructores de la historia.
     “En el camino de la fe” quiere reflexionar sobre ese misterio que nos sale al encuentro y que entabla un diálogo existencial con el hombre, capaz de envolver al ser humano dándole un sentido nuevo a nuestro ser y nuestro quehacer, a nuestra acción y nuestra contemplación. Por tanto, aunque ya existe una sección en El Escoliasta sobre la fe, vamos a iniciar esta nueva sección con la que se pretende, fundamentalmente, reflexionar sobre la opción de fe en el Dios Trinitario que se nos ha desvelado, mostrado en Jesucristo y que introduce en nuestra vida una dinámica nueva.
     La fe no sólo es creer unas doctrinas determinadas, sino que fundamentalmente es una opción vital, que se manifiesta y se desarrolla en la vida histórica concreta del hombre y que nos pone en camino, en marcha. El misterio sale al encuentro del hombre, y ese encuentro tiene un carácter de prodigio, de don. En la revelación del Otro se nos manifiesta la revelación de nosotros mismos y de nuestra propia vida.
     El concepto “camino” proporciona a esta nueva sección su identidad. Jesús es el camino que nos hace caminantes. Por ello, quisiera, de maneras diversas, acercar al ethos cristiano, ir descubriendo, de forma diferente, el papel que juega la fe en la complejidad de la vida cristiana. Quisiera que fuera una reflexión en la que se manifestara la relación existente entre la fe en Dios y el compromiso ético del creyente en el mundo que nos toca vivir; preguntarnos como podemos vivir nuestro seguimiento a Cristo los cristianos del siglo XXI; descubrir cómo la experiencia de fe genera una respuesta ética; es decir, ir descubriendo poco a poco cómo vivir nuestra moralidad personal en la vida de fe.

Antonio Manuel Montosa

   

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EL ESCOLIASTA 2004