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EL TALMUD COMO FUENTE DEL PENSAMIENTO FILOSÓFICO JUDÍO
 
Concepto de filosofía judía
Fuentes del pensamiento judío
Revelación y transmisión de la Ley
La transcripción de la ley oral: el Talmud
La interpretación del Talmud
El Talmud y la filosofía: el método dialógico
Conclusión
Bibliografía

 

2.- FUENTES DEL PENSAMIENTO JUDÍO

La única fuente del pensamiento judío, antes de la influencia helénica iniciada con la conquista de Alejandro Magno en el s. IV a. C., fueron los escritos de la Sagrada Escritura. La desaparición de la actividad profética se intentó suplir con la interpretación que los sabios (escribas) hacían de la Ley y los Profetas de conformidad con la tradición.

Después de la caída de Jerusalén en el año 70 d. C., la diáspora judía entró en contacto de manera más decisiva con el pensamiento griego, especialmente en Alejandría. En la comunidad hebrea alejandrina aparece por primera vez el problema de las relaciones entre la verdad revelada y la filosofía. En un primer momento se acudió a la interpretación alegórica del texto bíblico y a procedimientos menos honrosos como la falsificación de los mismo textos filosóficos. Pero estos intentos fracasaron -sobre todo después de la destrucción de Jerusalén en tiempos de Vespesiano-, resurgiendo una actitud de nacionalismo cerrado y tradicionalista.

Después del año 70, los tannaítas (1) trasladaron su academia de Jerusalén a Yamnia y Tiberiades. De la especulación de esta escuela surge la Mischná (investigación, repetición), basada en las enseñanzas rabínicas de los fariseos, que fue codificada por Judá el Santo (138-210) y comprende 63 tratados, divididos en seis secciones en forma de midrasch (comentarios) de la Biblia. También están los Halaká, que desarrollan cuestiones jurídicas de la Torá, y los Haggadá (narraciones) que tratan sobre el resto de la Biblia, mezclando asuntos de orden moral, histórico, científico, filosófico y poético.

Desde el siglo III al V son los amoraim (2) (expositores) los que suceden a los tannaítas. De sus explicaciones y comentarios a la Mischná procede el Talmud a modo de enciclopedia de todo el saber judío, repleto de una casuistica sutilísima en el estudio de la Biblia. Existen un doble Talmud: el palestinense (originado en la escuela de Yamnia, escrito en arameo occidental en el s. V) y el babilónico (originado en la escuela de Sura y llamado Guemará, escrito en arameo oriental en el s. V, siendo revisado por los saboraim (3) en el s. VI).

Coetáneo del Talmud es el Tárgum (explicación del significado del texto de las Escrituras). Sólo perduró una pequeña parte de los numerosos targumim orales que se escribieron. Entre ellos se cuenta el Tárgum original de Judá conocido como Tárgum de Onquelos; y tres targumim posteriores e incompletos: el así llamado Tárgum de Jerusalén, sobre el Pentateuco, el Tárgum de Judá sobre los Profetas, y los targumim sobre Salmos, Job, Proverbios (meguilá o meguilot). También debe mencionarse la actividad de los masoretas, que fijaron la pronunciación del texto sagrado mediante vocales y acentos.

En el s. VII comienzan a aparecer en el judaísmo tendencias a la emancipación de la rigidez talmúdica, entroncadas con el saduceísmo y el filonismo. A esto se le llamó la Santa Mercabah (4). Estas nuevas corrientes prepararían el nacimiento de la Qabbalah, que tiene por antecedente un pequeño tratado, denominado Séfer Yesirah. Este libro de la creación pretende explicarla mediante una cosmología gramatical combinada con un simbolismo numérico. Dios crea al mundo por su palabra. En el Yesirah no hay panteísmo ni emanantismo, sino que se afirma una distinción completa entre Dios y el mundo. Dios creó el mundo en tres libros: la Escritura, el Número y la Palabra, que son tres manifestaciones de su Verbo o de su Sabiduría. El hombre es un microcosmos, compendio del mundo grande. Este pequeño libro del Yesirah fue muy comentado y tuvo notable influencia en el pensamiento judío.

La formación de la Qabbalah es relativamente reciente, aunque sus elementos y antecedentes son remotos. Consiste en una especie de teología cósmica, con aspiraciones místicas, influida por el gnosticismo y el pitagorismo y mezclada con elementos de magia y taumaturgia. En su origen parece estar cierta reacción contra el formulismo rígido y la estrechez de la Mischná y del Talmud. La Cábala representa, por una parte, la tradición oral frente al literalismo de los talmudistas. Y por otra, significa una reacción del misticismo contra el racionalismo y un espíritu de mayor libertad de interpretación de la Biblia frente a la rigidez de los talmudistas.

Las doctrinas cabalísticas desembocan en obras con el Tratado de la emanación, el Séfer ha Bahir (libro fúlgido) y sobre todo en el Séfer ha Zohar, obra del s. XIII “verdadera Babilonia de las doctrinas más elevadas y más pueriles”, como la califica Karppe (5). Esta obra es una compilación de materiales de procedencia diversa que se presenta como un comentario a los libros de la Ley. Está compuesta de elementos bíblicos, gnósticos, neoplatónicos y cristianos y constituye la base de la especulación judía posterior.

 

 


NOTAS

1. Tanná significa repetición, aparece por primera vez en la Guemará. Da su nombre a la escuela de los discípulos de Hillel y Shammay, que prolonga su actividad desde el año 10 al 220 d. C. (volver)

2. El término procede del verbo hebreo amar (decir). Esta escuela se distribuye en dos grandes centros geográficos: Babilonia e Israel. Su actividad se desarrolla desde la muerte del Rabbí Yehudá ha-Nasí hasta la redacción de la Guemará babilónica. (volver)

3. Son los maestros de la primera mitad del s. VI. Su nombre significa “pensadores”. (volver)

4. La Maasé Mercabá se refiere al relato del carro celestial del primer capítulo de la profecía de Ezequiel, que junto al capítulo primero del Génesis constituye el tema preferido de los talmudistas y cabalistas. Fragmentos de esta literatura son Schiur Komah, libro de Henoch, el Pequeño Palacio y el Gran Palacio, etc. (volver)

5. KARPPE, S. Estudio sobre los orígenes y la naturaleza del Zohar. Obra citada por FRAILE, G. Historia de la filosofía II 2º. Edición actualizada de URDANOZ. Madrid 1986. (volver)

Andrés Francisco Peña

   

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