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El papel de las Cofradías en la Nueva
Evangelización
Al comenzar este
nuevo milenio, Juan Pablo II nos hacía un llamamiento a renovar la
formación de los Pueblos, a reafirmar el mensaje del Evangelio a nuestro
alrededor y a luchar contra la secularización del mundo actual mediante
una nueva evangelización.
Muchos son los que
se plantean qué valor tienen las actitudes cofrades, la vocación cofrade
en el seno de una Evangelización que se presenta como renovada y abierta a
los nuevos tiempos, cuando el ser cofrade parece que representa unos
valores antiguos, pasados de época y desfasados para el mundo en el que
vivimos.
En la sociedad en la
que estamos, llamada de la Comunicación, las Cofradías deben cobrar un
papel muy importante. Cuando nacieron las Hermandades,
uno de los muchos fines que tenían era el de “sacar el Evangelio a la
calle”. El de dar a conocer los misterios del Evangelio a una población de
baja cultura religiosa, que desconocía la Palabra. Se trataba de dar
formación cristiana, formación plástica, visual. De evangelizar a aquellos
que no conocían la vida de Cristo. “Nadie enciende la lámpara y la pone
en un rincón, ni bajo un celemín, sino sobre un candelero, para que todos
tengan luz” (Lc 11,33).
Hoy día nos encontramos un mundo secularizado, una humanidad que es
consciente de Cristo, y a veces lleva a su vida parte de su mensaje, pero
que vive apartada de Dios y su Evangelio. Que desconoce el Misterio de la
Redención.
Por eso hay que salir a las
calles a anunciar a Cristo y su mensaje. No quedarnos esperando a que
vengan a nosotros. Salir a la calle y dar luz en la oscuridad, como hacen
simbólicamente los nazarenos desde sus filas con sus cirios.
Por eso es que el fin y el
espíritu de las Cofradías y Hermandades está hoy más vivo que nunca. Hay
que salir a las calles, a las plazas, a las avenidas y a los barrios,
llevando el mensaje de Cristo. En primer lugar las obras de los cristianos
cofrades formados y que en el día a día y en el trabajo dan ejemplo de
cómo vive un cristiano comprometido (Lc 24,46-48). Y en segundo lugar
sacando los templos, los altares, el Evangelio hecho imágenes para que la
gente reconozca por las calles a su Redentor, y vea a aquel que tanto nos
amó que dio la vida por nosotros. “Ved mis manos y mis pies, que soy
Yo.”(Lc 24,39).
Ese será el primer
paso para que una vez descubierta la sensación de Dios dentro de él mismo,
se acerque a las cofradías, a las Parroquias, y estas le den la formación
y el abrazo cristiano que les falta.
Porque quien niega esto, este
papel comunicador del mensaje de Cristo de la Cofradías entre aquellos que
andan “apartados”, niegan una realidad constatada. No hay duda de que la
Semana Santa, en aquellos lugares donde no existen cofradías o
Hermandades, está más secularizada, más vacía de contenido cristiano, que
aquellas que llenan sus calles con la imagen de la Pasión de Cristo.
Pero para que esto sea cierto,
no cabe duda de que es necesario que cada Cofradía, cada Parroquia y la
Iglesia en general, luche para que se le den a los actos de culto público,
un carácter eminentemente religioso, frente al cultural o turístico que se
nos pretende imponer desde diversos ámbitos.
Otra labor fundamental de las
cofradías en la Nueva Evangelización, es la formación interior de sus
miembros.
El movimiento cofrade es la
asociación religiosa que más miembros tiene en Andalucía. Por eso es
fundamental que la renovación cristiana se de muy especialmente dentro de
cada cofradía.
Las Juntas de
Gobierno, la Federación de Cofradías y la Iglesia en general, tienen una
responsabilidad moral, humana y cristiana muy importante con los jóvenes
que están en cada hermandad. Un toque de corneta, un costal, una mecía del
paso de palio, hacer penitencia junto a la imagen de Cristo, la magia de
un nazareno recorriendo las estrechas callejuelas.....son tantas las
motivaciones que llevan a un joven a querer vivir su vocación cristiana en
el seno de una Hermandad.
Por eso es obligación nuestra, a
veces más que la de ellos, y seremos responsables ante Dios si no lo
hacemos, la de acercarnos a ese joven y ofrecerle una formación seria y
adecuada. La de promover su fe y la de evangelizarle y alentarle a vivir
con coherencia su compromiso.
Y lo mismo con las familias, con
los adultos, con los niños.....
Como vemos son muchos y muy
importantes los caminos que mueven a las Hermandades en el seno de la
Nueva Evangelización que promueve S.S. Juan Pablo II en este nuevo
milenio.
Por eso las Hermandades deben proponerse como
objetivo prioritario la formación cristiana, de niños, de jóvenes y de
adultos. Porque sabemos que el futuro de nuestra sociedad, de nuestra
Iglesia y muy especialmente de nuestra Semana Santa, es la formación
cristiana de nuestros jóvenes. Una Semana Santa llena de Cofrades sin
profundidad, sin amor a Dios es una Semana Santa sin presente y sin
futuro.
Que el Nuestro Señor y María Santísima nos ayuden
a ser fieles en nuestro compromiso humano y cristiano.
Ángel Henares
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