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Ya huele Granada a Semana Santa
Los ambientes cofrades están
ya puestos en marcha y en plena forma. Se limpian enseres que adornan
hermosos altares preparados por un embelesado prioste, que de reojo mira a
su “Señor” mientras vierte cera quemada allí donde colocará esos grandes
Cirios que ha preparado. Se preparan delicadamente los cultos que son el
prólogo de la Estación de Penitencia. Pasamos por delante de nuestras
iglesias y vemos a través de sus puertas y paredes imaginando la capilla
donde descansan Nuestros Titulares.
Las noches se llenan de tertulias cofrades en cada
rincón y las Casas de Hermandad son un bullicio de opiniones, deseos,
propuestas e ilusiones.
Y huele a Pasión en Granada.
Los “chavales” afinan sus instrumentos musicales en
esos rincones perdidos de Granada en los que les dejan tocar, y pasas por
al lado y te estremeces cuando escuchas esos sones que te acompañaran
durante esos fantásticos ocho días de Pasión, Muerte y Resurrección.
Rezas y haces de tu oración incienso que se eleva a
Dios con la mirada puesta en “tu Virgen”, que pides interceda por ti y tus
seres queridos.
Buscas afanosamente en los periódicos las escasas
noticias cofradieras que tanto te interesan y te dejas llevar allí donde
te proponen para la presentación de un cartel, de una banda, o a dejarte
llevar al cielo por un pregón bien hecho.
Ya huele a Semana Santa en Granada.
Los rincones más cofrades se llenan de hermanos de
todas partes que repasan el año anterior, y proponen sobre el que nos
viene, mientras un incensario da ambiente junto a la foto de la Señora que
queda iluminada por el fuego de una vela.
Los costaleros llenan las calles con sus parihuelas, y
se fajan en las placetas de los barrios entre bromas y amistad. Las
marchas, que ahora suenan procedentes de un cassette, vibran en sus
mentes, mientras cierran los ojos, como si no fuera un ensayo,….como si
ahora mismo estuvieran en Pasiegas, delante del Santísimo.
Hay mucha oración en ese racheo de pies y en esa mecía.
Y un niño, cogido de la pata de la parihuela, mira a su
padre mientras hace la “variación” y sueña con ocupar ese sitio cuando sea
mayor.
Y es que ya huele Granada a Semana Santa. Ya huele a
Pasión, muerte y Resurrección.
Ángel Henares
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