www.elescoliasta.org

 

SITIOS RELACIONADOS

El papel de las Cofradías en la Nueva Evangelización

 

 

 

 

Santos en zapatillas

El pasado 28 de febrero, concluyeron las charlas Cuaresmales que todos los años organiza nuestra Diócesis para los cofrades. Y concluyó con una Eucaristía de nuestro Arzobispo D. Javier en la Iglesia de Nuestra Sra. De Gracia.

En la homilía, D. Javier dijo muchas cosas a todos los que estuvimos allí. Habló del Evangelio de ese día, que era el de las tentaciones de Cristo, habló de la cuaresma, habló de la hermandades, y por encima de todas las cosas que nos dijo, habló de algo que me gustó mucho, y que me invitó seriamente a la reflexión ese día y toda la Cuaresma.

D. Javier, Arzobispo de Granada, empezó diciendo que hay mucha gente que critica a la Iglesia y a los que en ella trabajamos. Y que es verdad que hay muchas cosas que a lo mejor no se hacen tan bien como debería hacerse. Que a lo largo de la historia de la Iglesia han sucedido muchísimas cosas buenas y malas. Terribles y hermosas. Sublimes y terrenales. Pero que siempre, a lo largo de la Historia del Pueblo de Dios, han surgido verdaderas estrellas, faros que iluminaban en la oscuridad, santos que daban sentido y luz a nuestra querida Iglesia.

Que muchos de esos santos son aquellos que deslumbraron, que hoy están colocados en los retablos de las iglesias, y cuyas obras y pensamiento rigen comunidades y orientan a muchos cristianos.

Pero que también, en la historia y en nuestros días, están los que él llamaba “Santos en zapatillas”, santos de lo cotidiano, de andar por casa, del día a día.

Son aquellas personas que diariamente viven el Evangelio en sus vidas, con la cotidianidad del que no hace nada extraordinario. Personas que viven en paz, que tienen en cuenta a Cristo en su forma de vivir, que trabajan por la justicia del Reino desde el anonimato.

A eso estamos llamados todos en general y los cofrades en particular. A vivir la santidad en el día a día. En el anonimato de un “capillo” que no es de raso ni de sarga, ni de terciopelo. Porque es la simplicidad del día a día. Personas que aman al cofrade que tiene al lado, al vecino, al que trabaja contigo. Que viven en paz y teniendo en cuenta el Evangelio en el seno de sus familias. Que llevan a sus hijos a que salgan de penitentes, de nazarenos y antes le explican todo el amor que Cristo nos dio en la pasión. Que ofrecen su penitencia por aquellos que sufren. Que huyen de la murmuración y la envidia a veces tan extendida en nuestra Semana Santa.

Santos en el día a día. Santos en zapatillas, como decía nuestro Arzobispo… o en alpargatas cofrades. Cofrades que se sientes cristianos en el seno de la Iglesia y que lo llevan a cabo en cada uno de sus actos.

Ojalá Dios nos de fuerzas a todos y nos envíe su Espíritu Santo para ser eso que a la vez de hermoso es tan importante: Ser santos en zapatillas.

Ángel Henares

 

 

Portada | Fe | Biblia | Domingo | Pasión | Camino | Cultura | Libros | Enlaces | Correo
EL ESCOLIASTA 2004