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Sábado Santo. VIGILIA PASCUAL
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En la Vigilia Pascual celebramos la
resurrección del Señor. En la oscuridad de la noche surge una luz
nueva, Cristo, en cuya resurrección, buena noticia definitiva para
el mundo, participamos por el Bautismo y la Eucaristía. |
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CRISTO HA RESUCITADO |
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¿Por qué buscáis entre
los muertos al que vive? No está aquí, HA RESUCITADO.
Lc 24,5-6 |
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Los
primeros cristianos fueron los que experimentaron el poder de la presencia de Jesús
entre ellos incluso después de su muerte. Cuando todo parecía perdido,
cuando el anuncio de la Buena Noticia corría el peligro de convertirse
en una ilusión pasada, descubrieron que Jesús seguía
guiándolos e inspirándolos, algunos de los que le habían visto y
conocido lo vieron de nuevo vivo después de su muerte. Había resucitado.
La resurrección de Jesús produjo, y sigue produciendo, tal impacto en
nosotros, sus
seguidores, que nos resulta imposible creer que nadie pueda ser mayor que él. La resurrección no significa simplemente que Jesús
volvió a la vida, sino que se ha mostrado como el único y definitivo
criterio del bien y del mal, de la verdad y de la mentira, la única
esperanza para el futuro, el único poder capaz de transformar el mundo.
Jesús resucitado está por encima de todo, su valor
sobrepasa el de cualquier persona o acontecimiento anterior o posterior, ni siquiera la muerte es capaz de acabar
con él, ni con su mensaje y su vida. Su
palabra es la palabra de Dios, su Espíritu es el Espíritu de Dios, sus
valores y actitudes son los valores y actitudes del mismo Dios. Creer en Jesús hoy es compartir esta
experiencia y esta convicción. Si ponemos a Jesús, su vida y su muerte
en segundo lugar frente a cualquier otra cosa negamos su resurrección y
con ella su divinidad. Jesús
no es un asunto de vida o muerte, sino algo más importante todavía,
porque él vale más que la vida y que la muerte. Creer que Jesús ha resucitado, que es Dios, significa
reconocer la divinidad, la prioridad absoluta, de todo aquello por lo
que él vivió y murió.
Aceptar a Jesús resucitado como nuestro Dios es aceptar cómo Dios
nuestro aquél a quien Jesús llamó Padre. Este poder supremo del bien,
la verdad y el amor, más fuerte que cualquier otro poder,
podemos ahora verlo y reconocerlo en Jesús, tanto en lo que él dijo
sobre el Padre como en lo que el mismo fue. Creer en Jesús es saber que el bien puede y tiene que triunfar sobre el mal, lo mismo que
Jesús ha triunfado y triunfa sobre la muerte. A pesar del mal del mundo,
a pesar de las dificultades que se interponen en nuestra vida, el hombre puede ser y
acabará siendo libre como Jesús lo es aún a pesar de la muerte. |
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NOSOTROS RESUCITAMOS
CON JESÚS |
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Esta es la noche
en la que, por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo
son arrancados de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la gracia
y son agregados a los santos.
Esta es la noche en que,
rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.
Pregón Pascual |
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En la Vigilia Pascual celebramos dos cosas
fundamentales: Que Jesús vive y que nosotros vivimos su vida.
La misma celebración es una realidad sagrada, un acontecimiento
con fuerza salvadora. Escuchamos la proclamación en las lecturas de las
maravillas que Dios ha ido haciendo a lo largo de la historia (Creación,
paso del mar Rojo etc.) que culminan en la resurrección de Jesús. Y
estos acontecimientos proclamados por la Palabra se cumplen en la
asamblea reunida en el nombre del Señor. La Palabra y los símbolos
hacen presente y viva la salvación en la Iglesia.
La celebración es el cumplimiento
de la salvación. La celebración de la Vigilia Pascual constituye un
nacimiento de la nueva vida en la Iglesia. Es hoy, al celebrar el
acontecimiento fundamental de la historia, cuando el cristiano
recibe personalmente la salvación ganada "de una vez por todas" por la
Resurrección del Señor. El tema fundamental, pues, de la Vigilia
Pascual, es la novedad de vida que manifiestan las lecturas que nos
hablan de las acciones de Dios en el mundo y que se realiza por la
renovación del Bautismo y la participación en la Eucaristía.
En nuestra fiesta acogemos a Cristo como luz del mundo
representado en el cirio pascual del que encendemos nuestras velas.
Cristo, la luz definitiva, es también nuestra luz. Por el Bautismo,
que renovamos en nuestra celebración, hemos pasado a formar parte de su
Cuerpo, la Iglesia, hemos muerto y resucitado con él. Por la
Eucaristía seguimos participando siempre de la presencia de su
vida entre nosotros. La Vigilia Pascual, en su celebración, es para el
creyente la ocasión sagrada de renovar sacramentalmente su configuración
con Cristo. |
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ESQUEMA DE LA CELEBRACIÓN |
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Lucernario: "Oh luz gozosa de la santa gloria, del Padre
celeste e inmortal, ¡Santo y feliz Jesucristo!"
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Pregón Pascual: "¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!"
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Liturgia de la Palabra:
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Lecturas:
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Lecturas del Antiguo Testamento: Recordamos las maravillas
que Dios ha ido realizando a lo largo de la historia para salvar al
mundo
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De la carta a los Romanos: "Vosotros consideraos muertos
al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor Nuestro"
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Evangelio: "Ha resucitado"
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Homilía
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Liturgia bautismal: "Que Dios que nos regeneró por el agua y
el Espíritu Santo nos guarde en su gracia por Jesucristo nuestro
Señor"
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Liturgia Eucarística: "Cristo es el verdadero Cordero que
quitó el pecado del mundo, muriendo destruyó nuestra muerte, y
resucitando restauró la vida"
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PARA LA REFLEXIÓN Y PUESTA EN
COMÚN |
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De todo lo que se trata en esta
celebración ¿Qué es lo que más te impacta? ¿Por qué?
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¿Hay alguna idea que te resulte
nueva o extraña?
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¿Cómo podrías explicar a los
demás, basándote en lo leído y en tu propia experiencia, lo que
los cristianos celebramos en la Vigilia Pascual?
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EL ESCOLIASTA
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